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Hace algunos años si una empresa o institución quería transmitir un mensaje a los receptores sabía cuanto dinero podía costarle y cuanta gente le escucharía por término medio.
Todavia existía el concepto de "audiencias cautivas". Sin mando a distancia te tragabas los anuncios, y con el también, bastaba con poner anuncios en todas las cadenas a la misma hora. A veces incluso el mismo anuncio a la misma hora en varias cadenas.
La red ha revolucionado la situación, ahora el que manda es el receptor no el emisor. Si tu mensaje no me interesas hay otras páginas a un click. Además el receptor moderno ha desarrollado una habilidad casi mágica para ignorar las interrupciones publicitarias, literalmente no ve los anuncios. Es un esceptico convencido que ya no se cree nada. Un efecto lógico de la saturación. Cuando la información es tanta que es imposible gestionarla, simplemente aprendemos a seleccionar sólo lo que nos interesa.
La respuesta de los emisores ante esta situación ha ido desde las famosas ventanas pop-up que se popularizaron hace unos años a simplemente gritar más(la industría graba sus discos de forma que desplieguen el máximo volumen posible al reproducirlos).
Por si fuera poco el receptor no sólo puede esquivar el mensaje del emisor sino que además puede transformarlo, retorcerlo, manipularlo, utilizarlo,destruirlo... es el efecto de la democratización de la comunicación .
Crear, producir y distribuir un mensaje se ha abaratado tanto en la red que el dinero ya no es garantía. Cualquiera puede competir con las grandes multinacionales si tiene una buena historia que contar ¿Cuanto pagaría una empresa por aparecer en alguno de los virales creados por adolescentes de todo el mundo?
Asi las cosas los emisores más espabilados se han puesto ha buscar soluciones y así surge el storytelling.
El storytelling es el arte de contar relatos aplicado a la comunicación 2.0
El arte del relato además de antiguo es eficaz, porque enriquece de alguna forma al receptor y le hace sentir algún tipo de conexión emocional con quién cuenta el relato.
Los relatos ayudan a los seres humanos a crear su identidad colectiva e individual desde tiempos inmemoriables. Es por esto que un relato es capaz de influirnos mucho más profunda, rápida y decisivamente que cualquier fria y aséptica exposición de datos.
Somos relatos que se alimentan de relatos. En el mismo momento de nacer comenzamos nuestro relato vital ese que tejemos día a día y que da sentido a nuestra vida y que nos dota de identidad propia. Nos contamos relatos a nosotros mismos para comprendernos y comprender el mundo que nos rodea. Nuestra vida transcurre rodeada de personajes con su rol, escenarios...y otros relatos que alimentan el nuestro.
Para cumplir su cometido con eficacia los nuevos contadores de historias se sirven de recursos antiquísimos pero que funcionan, por ahora al menos, el rito, el mito, los arquetipos y las metáforas son sus principales armas pero no las únicas.
Los mitos y ritos son dos formas de expresión sociales de antiquísimas raices que nos han ayudado a explicar el mundo que nos rodea a nosotros mismos y al otro.
Por ejemplo, el mito del fin del mundo. Desde siempre el ser humano ha creido que con su actividad sobre la tierra provocaría de una forma u otra el fin de la vida sobre la misma. Bien en forma de destrucción provocada por la ira divina a causa de nuestros pecados o por la contaminación de nuestras industrias. No hace falta decir que hoy este mito está más vivo que nunca.
Los arquetipos son una especie de prototipo de ser humano anclado en el inconsciente colectivo, por ejemplo el sabio despistado, el heroe, o el mago.
Futbolistas, estrellas de cine, pilotos... encarnan mejor que nadie los arquetipos más típicos; El futbol lo lleva al paroxismo: "el mago del balón", "el Sabio de Hortaleza", "el guerrero..."
Las metáforas son el arma de destrucción masiva de la comunicación moderna(y esta frase es un ejemplo jajajaja...). A través de una metafora podemos decir, o dejar de decir, influir en una dirección determinada, crear o destruir formas de pensar. En definitiva transformar la realidad.
"El tiempo es oro", uno de los casos más conocidos, esta metáfora conocida y repetida hasta la saciedad es responsable de más ataques al corazón en ejecutivos estresados que el humo del tabaco.
Por su capacidad como nueva forma de publicidad el storytelling se ha convertido en un valor al alza entre las empresas más punteras que, por otro lado, corren el riesgo de matar la gallina de los huevos de oro saturando al consumidor. El futuro nos dará la respuesta.
Si te ha interesado: El libro ¡Será mejor que lo cuentes! de Antonio Núñez editado por empresa activa lo explica de forma didáctica y amena. Yo me lo encontré en la FNAC por 13 euros y la verdad es que ha valido la pena.
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